
Me acuerdo de aquel día que descubría que mi compañera y amiga del trabajo usaba un 37 igual que yo, a partir de ese momento sólo tenía un objetivo en mente, conseguir compartir zapatos con ella.
Algunas personas pensaran que cambiarse los zapatos es antihigienico, cutre o de mal gusto, está claro que no han encontrado su media naranja zapatil, ya seas pobre, rica, muy rica siempre hay una persona con unos zapatos que te encantan y que no vas a poder tener, así que encutrala y olvidate de prejuicios absurdos.
Nos podemos poner como primer ejercicio encontrar a una amiga que tenga la misma talla de zapato que tú.
La próxima semana me contais si la habeis encontrado.
